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Opinión del producto

¡Por fin, puedo reactivarme sin tener que estresarme!

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A mis 54 años, debido a una enfermedad repentina, pasé en muy poco tiempo de ser una atleta activa a una persona que pierde el equilibrio al caminar, a pasos pequeños y con las piernas abiertas, y con dolor. Esta marcha lenta y forzada también me produjo tendinitis de Aquiles con síntomas graves, lo cual crea un círculo vicioso.

Ya que me encanta salir a caminar en la naturaleza y necesito un medio de transporte para ir a las tiendas sin tener que utilizar un automóvil, inmediatamente me incliné por un Veloped. En mi opinión, es el Porsche de los andadores con ruedas. ¡Se me hace muy costoso, pero la inversión bien valió la pena! Fue muy útil que todo viniera preensamblado. Yo solo tuve que colocar las ruedas. Opté por el tamaño G, a pesar de la sugerencia que recibí por correo electrónico, y fue el indicado, ya que puedo elegir entre diferentes ajustes de altura para mi complexión y mis piernas proporcionalmente largas. Siento que me da más flexibilidad.

Después de solamente tres días, ya me había acostumbrado a utilizarlo (y también me había acostumbrado a las miradas de las personas que pasan cerca). ¡Caminé 6 km, incluso sobre caminos con gravilla! Estaba supercontenta. Por fin, podía volver a mirar de frente sin tener que observar el suelo y sus irregularidades en cada paso que doy. Si me tropiezo o me voy de lado, todo lo que necesito es un acto reflejo para sujetarme firmemente y seguir avanzando, sin sentir ese temor a caer que siempre solía experimentar. Aparentemente, las ruedas delanteras le indican a mi cerebro cómo es el terreno (las ruedas lo detectan antes que yo), así que ya no tengo tantos problemas con los baches, por ejemplo.

En los primeros 10 días, recorrí 60 km y noté claramente lo bueno que me resulta moverme un poco más. Al caminar en la naturaleza, ya no ejerzo tensión a mis pies y hay una mejora en mi tendinitis de Aquiles.

Al ir de compras, la cesta es suficiente. Regreso a casa contenta en lugar de absolutamente exhausta y a punto del llanto por lo extenuante que era caminar. Gracias al ejercicio, mi marcha también ha mejorado.

El Veloped es pesado con sus ruedas de 36 cm (14"), pero lo suficientemente estable para no volcarse conmigo (1.83 m de estatura y 89 kilos de peso) si llego a perder el equilibrio. No obstante, es muy fácil de maniobrar y puedo andar por los estrechos pasillos del supermercado, aunque prefiero plegarlo en las cajas pues, de lo contrario, no quepo. Hasta ahora, siempre he adoptado por llevar una rueda arriba (la configuración más ligera).

El peso puede llegar a ser un problema porque aplica una fuerza y muchas calles pavimentadas de aquí son muy estrechas y con pendientes y eso ocasiona que el Veloped tire hacia un lado. Los frenos son bastante difíciles de ajustar, pues mis manos son débiles y a veces necesito intentar varias veces, además de que se sienten algo frágiles en términos del material del que están hechos, pero han funcionado muy bien durante los primeros dos meses.

Mi única crítica verdadera es para el asiento: me parece incómodo y esperaba más (no sé cómo podría rediseñarse sin perder flexibilidad). Antes de comprar el Veloped, probé con un banco en casa para decidir si necesitaba el asiento cómodo, pero no tomé en cuenta el hecho de que el Veloped tiene una barra rígida que ejerce presión en la parte angosta de la espalda. La banda ancha del asiento también ocasiona incomodidad al presionarse contra mis muslos, así que tengo que sentarme en la orillita en lugar de hacerlo cómodamente. También me cuesta colocarme en el espacio entre las empuñaduras. Me parece todo un misterio cómo logran sentarse las personas que pesan más de 150 kilos. Por lo tanto, uso el trozo de espuma que utilizan para proteger el asiento en el embalaje; lo meto dentro de una bolsa de un color que combine, lo pongo en el hueco del asiento y así me parece más cómodo. Es perfecto para tomarse un descanso breve y no perjudica su flexibilidad.

Gracias a mi Veloped, me estoy animando a planificar aventuras nuevamente. Es desafiante llevarlo en el transporte público, pero se puede. Ya hice mi primer viaje en tren.

Bettina M.

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